Sin periodismo libre no hay democracia ni verdad, dijo.
Reportero - 6 de junio de 2026 - 02:00 pm
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“En Chihuahua han asesinado a 27 periodistas desde el año 2000 y durante años aprendimos a callar el miedo para seguir trabajando”, sentenció Patricia Mayorga al recordar las amenazas, presiones y el exilio que enfrentó junto a Miroslava Breach tras investigar nexos entre el crimen organizado y la clase política en la Sierra Tarahumara.
Durante el foro-conversatorio “Libertad de Expresión: Periodismo, Riesgo y Resistencia”, la periodista reveló que ambas documentaron cómo familiares directos de líderes criminales figuraban como candidatos y precandidatos en municipios serranos de Chihuahua, situación que provocó cambios inmediatos de aspirantes dentro del PRI y detonó una escalada de intimidaciones.
“Publicamos nombres, verificamos información y después comenzaron las llamadas, los mensajes y las presiones directas para que dejáramos de escribir”, relató.
Mayorga recordó que en aquel momento no dimensionaban el peligro real al que estaban expuestas y evitaban incluso llamar “amenazas” a los mensajes que recibían.
“Era difícil aceptar que teníamos miedo. En el periodismo nos enseñan a resistir y seguir, aunque por dentro estés roto”, expresó.
Dijo que tras exilio “yo quería regresar a México, pero no había condiciones; nunca hubo investigaciones reales. Era un tabú hablar de narco políticos”, expresó.
La periodista sostuvo que temas como el desplazamiento forzado siguen incomodando a los gobiernos y representan un riesgo constante para quienes los documentan. Añadió que, tras años de amenazas y persecución, ahora establece mayores límites personales y profesionales.
También criticó la visión empresarial de algunos medios de comunicación, al señalar que “su fin no es el periodismo, sino el poder”, aunque reconoció que dentro de esos espacios hubo experiencias que le sirvieron como formación profesional.
Patricia Mayorga destacó además la creación de un proyecto de periodismo colaborativo e intercultural, el cual —dijo— recibió una respuesta positiva inmediata de otros periodistas que decidieron sumarse a la iniciativa.
Lamentó que en muchos casos de desapariciones las autoridades estigmaticen de inmediato a las víctimas y hasta el final orientan las investigaciones hacia el trabajo periodístico, sin profundizar realmente en esas líneas de investigación.
La periodista explicó que tras el asesinato de Miroslava Breach en 2017, especialistas internacionales analizaron su caso y concluyeron que también enfrentaba un contexto de desplazamiento forzado derivado de sus investigaciones y de la cercanía profesional con la corresponsal asesinada.
Afirmó que las instituciones de protección eran insuficientes y que incluso existían intentos de obligar a periodistas desplazados a regresar al país sin condiciones reales de seguridad.
“Nos dimos cuenta de que estábamos completamente vulnerables y solos”, sostuvo.
Patricia Mayorga también criticó la precarización laboral en los medios de comunicación y señaló que muchas empresas priorizan intereses económicos o políticos antes que el ejercicio periodístico.
“Los medios muchas veces buscan poder y dinero; el periodismo terminó convertido en negocio”, lamentó.
Indicó que el asesinato de Miroslava marcó un antes y un después en su vida, llevándola a trabajar en procesos de seguridad emocional y mental para periodistas, debido al impacto psicológico que deja la violencia contra el gremio.
“Si no reconocemos nuestras emociones y nuestras heridas, no podemos hacer un periodismo realmente libre”, señaló.
Durante su participación, recordó además que en una casa de seguridad vinculada a los responsables del homicidio de Breach fueron localizados audios y documentos relacionados con investigaciones periodísticas, hecho que terminó por obligarla a salir del país.
Tras su exilio, Mayorga impulsó el proyecto periodístico “Raícheli”, un medio colaborativo e intercultural enfocado en comunidades indígenas y en la Sierra Tarahumara, con el objetivo de que las propias comunidades narren sus problemáticas y defiendan su territorio a través de la comunicación.
“La defensa del territorio también pasa por contar nuestras propias historias”, expresó.
Finalmente, advirtió que en México continúan nuevas formas de presión contra la prensa, entre ellas la persecución judicial, el control informativo y la precarización laboral, además de lamentar que en muchos casos las autoridades busquen desacreditar primero a periodistas asesinados o desaparecidos antes de investigar su trabajo.
“Sin periodismo libre no hay democracia ni verdad”, concluyó.
El foro contó también con la participación de Eduardo Ramos, representante del Órgano Estatal de Protección a Periodistas, así como Cynthia Vázquez y Miguel Burrola, integrantes de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.
©El Monitor de Parral
Fuente: https://elmonitordeparral.com/spip.php?article37154
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