Representa un importante destino turístico y científico: Palacios Perches.
Reportero - 21 de abril de 2026 - 10:00 pm
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A seis décadas de su bautizo, como la zona del silencio, la pregunta sigue vigente: ¿es sólo ciencia… o todavía guarda secretos sin revelar?
Lo que durante décadas parecía leyenda hoy vuelve a estremecer al mundo: científicos, periodistas internacionales y curiosos de varios países voltearon de nuevo hacia la Zona del Silencio, la enigmática región del desierto donde fallan las radios, caen meteoritos y la ciencia aún no logra explicarlo todo.
Benjamín Palacios Perches, director del centro turístico de la Zona del Silencio e investigador del fenómeno en la región desértica, reveló detalles históricos y científicos sobre uno de los lugares más misteriosos de México, sitio que nuevamente ha captado atención internacional.
Durante un encuentro con medios de comunicación, explicó que recientemente arribaron delegaciones de Italia, Alemania y Gran Bretaña, además de periodistas de importantes medios internacionales como la BBC de Londres, Le Figaro de Francia, Cosmos de Italia, medios de Rusia, New York Times, Los Ángeles Times, ABC de España y otros representantes de América y Europa.
Todos llegaron con una misma pregunta: ¿qué ocurre realmente en la Zona del Silencio?
Palacios Perches recordó que esta vasta región se localiza dentro de una reserva de la biosfera reconocida por el Gobierno Federal en coordinación con la UNESCO, y que oficialmente fue bautizada como “Zona del Silencio” el 6 de agosto de 1966.
Narró que en ese año arribó al poblado de Escalón, Chihuahua, el ingeniero Harry Augusto de la Peña, al frente de una brigada exploratoria de Petróleos Mexicanos, cuya misión era buscar reservas de petróleo y gas natural.
Desde Escalón partieron varias brigadas rumbo a distintos puntos del desierto. Una avanzó hacia el poniente, otra al sur y una tercera al oriente, en dirección al enorme valle que hoy forma parte del mito.
Fue precisamente esta última expedición, encabezada por el ingeniero Carlos Olivera, la que comenzó a generar inquietud entre los mandos, ya que no respondía los reportes diarios por radio, obligación básica dentro del protocolo de seguridad de Pemex.
Mientras otras brigadas contestaban sin problema, la del oriente aseguraba que sí transmitía, pero que desde la base tampoco respondían. El extraño fenómeno comenzó a repetirse día tras día.
Intrigado por lo ocurrido, Harry de la Peña salió personalmente el 6 de agosto de 1966 a investigar lo que estaba pasando. Tras recorrer brechas, cerros y parajes inhóspitos, localizó finalmente a la brigada.
Para sorpresa del ingeniero, las radios estaban encendidas y funcionando, pero las comunicaciones simplemente no fluían.
Intentaron mover vehículos, cambiar posiciones y orientaciones. Aun así, en algunas ocasiones sólo se escuchaba estática; en otras, voces cortadas; y en muchas más, silencio absoluto.
Aquello quedó asentado en su bitácora de trabajo y marcó el nacimiento oficial del nombre con el que el mundo conoce hoy a esa región.
De acuerdo con Benjamín Palacios, posteriores investigaciones apuntaron a la presencia de fenómenos electromagnéticos capaces de dificultar la propagación de ondas de radio y televisión.
Además, se desarrolló la teoría de que el área funciona como una especie de imán natural para cuerpos celestes, debido a la cantidad de meteoritos hallados históricamente en la región.
Citó como ejemplo los meteoritos de Chupaderos, Allende y La Concepción, piezas de enorme valor científico que actualmente se exhiben en instituciones académicas nacionales, entre ellas el Colegio de Minería y la Universidad Nacional Autónoma de México.
Para algunos investigadores, la Zona del Silencio sería una “ventana al universo”, punto por el cual ingresan constantemente fragmentos espaciales que se desintegran al entrar a la atmósfera, esparciendo polvo cósmico sobre la región.
Aunque muchas teorías siguen en debate, el sitio mantiene intacta su fama mundial y continúa atrayendo a especialistas, exploradores y medios de comunicación.
Palacios Perches destacó que además del misterio, la Zona del Silencio representa un importante destino turístico y científico para el norte del país, por su biodiversidad, paisajes únicos y relevancia histórica.
©El Monitor de Parral
Fuente: https://elmonitordeparral.com/spip.php?article35991
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memo cobos - 22 de abril de 2026 - 03:18 am
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